Basado en el modelo Kübler-Ross, (On death and Dying, 1969).
Nota: todo esto es parte de la reacción que tuve al leerme Fallen Son: the Death of Captain America. Peter Parker y su dolor. Wolverine y su sabiduría. Huecos en el alma que no terminan de cerrar.
Finalmente leí el quinto capítulo de Fallen Son, que fue precisamente, Aceptación. Protagonizada por Iron Man , de quien no soy fan, ni ahora ni nunca.
Sigo pensando en Spiderman, en las palabras de Wolverine y de los huecos en el alma que nunca cierran del todo.
La vida es tan frágil, ahora estamos aquí, en dos minutos, o en tres meses, tal vez ya no estemos.
Tres meses, por otra parte, pueden parecer una eternidad o un suspiro, depende de la actitud, y de la perspectiva, en todo caso.
Recuerdo que el Eclesiastés habla de “un tiempo para abrazarse y otro para separarse”. Todo es un ciclo, solo que a veces, no sabemos en que momento debemos soltarnos y dejarnos ir, porque el miedo es mas fuerte que nuestra razón y el dolor nos abruma.
Para el budista, la muerte es solo otra etapa en rueda del Dharma, y es por eso que hay que enfrentarla con serenidad y sin lágrimas, para que el difunto pueda seguir su ciclo sin sentirse atrapado en alguno de los reinos que mas bien, parecen infiernos, del mas allá. No llorarlo para que no le caiga una lluvia parecida a la sangre.
Pero somos occidentales, y todo eso nos parece lejano e irreal. Pero la muerte y el dolor son reales aquí o en el Tíbet.
De una manera u otra, pasamos por las cinco etapas del duelo constantemente, a veces en orden, a veces solo experimentamos dos, y no hablo necesariamente de muerte y luto, también incluye cualquier cambio mayor en nuestra vida, divorcios, pérdidas de relaciones significativas, muerte de mascotas, incluso cambio de trabajo o de puesto.
La forma en que enfrentamos estos cambios hace de nuestra vida algo fácil o no tan fácil de sobrellevar.
La Negación tal vez nos lleve a estancarnos años enteros evadiendo la realidad. Podemos pensar que la persona amada está de viaje, y que volverá de un momento a otro, aunque sepamos que no lo hará jamás. Podemos negarnos a hablar del tema, a conservar habitaciones enteras tal y como las dejó, o simplemente, tratar de ignorar los problemas obvios en una relación. En el caso de enfermos con diagnósticos fatales , o con enfermedades con las que tendrán que aprender a vivir el resto de sus vidas, estas etapas se pueden confundir, e incluso fundir unas con otras,
Sin embargo, es necesario y saludable hablar, con un amigo, un profesional o incluso con una mascota o un árbol.
Algunas personas recurren a guías espirituales, otros deciden llevar un diario o tal vez escribir en algún blog.
Creo que la experiencia me ha enseñado que esconderse detrás del silencio, aislarse y meterse bajo la cama no ayudan en mucho a la evolución.
Y todos deberíamos evolucionar, para eso hemos sido enviados a este plano existencial, en este tiempo y en este universo, para aprender, para sobreponernos a todo eso y trascender.
Probablemente, poco después, experimentemos IRA. La ira mal canalizada es causa de la violencia en este planeta. Podemos explotar un poco diario o mucho el día en que nuestro Krakatoa particular decide hacer erupción.
En este caso, no hay nada mejor que la acción. Pocas cosas son tan terapeúticas como golpear un saco de boxeo, correr hasta que los pulmones arden o tal vez destrozar una almohada, desempolvar una alfombra también funciona…
Lo importante es evitar hacer daño a otros o a nosotros mismos. Nuevamente, hay cosas que deben ser expresadas, pero en un ambiente controlado. Destrozar papeles viejos, o incluso nuestros pensamientos de enojo debidamente escritos en papel, de puño y letra, es uno de los rituales mas liberadores que existen. Después de vomitar todo lo que nos envenena, de gritar hasta que la voz que sale es nuevamente nuestra, el cansancio que nos invade tiene un no se que de alivio y paz. Y si toda la ira va a canalizada hacia alguien en particular, no es necesario que lo sepa. Por lo general, comenzamos a sanar después de abrir la herida a todo lo que da.
En ocasiones, tratamos de NEGOCIAR una pérdida. Nuevamente, vamos desde autoengañarnos a tratar de prolongar lo inevitable. No es común que ocurra durante el duelo, aparece con mayor frecuencia entre los enfermos terminales. Queremos mas tiempo para asimilar el golpe, pero en ocasiones, tiempo es lo menos negociable en la vida. Hay quienes prefieren que su ser amado se mantenga en un estado intermedio entre la vida y la muerte, un coma, una muerte cerebral, sin entender que lo que hace que la persona sea quien es, ya no está ahí. Puede ser la máxima manifestación de egoísmo y temor, sin embargo, somos humanos y todos en algún momento somos egoístas y temerosos.
De la misma manera, no todos lidiamos de la misma manera con las pérdidas y los cambios. Tal vez es conveniente para todos juzgar menos y amar mas.
No es débil quien manifiesta emociones tan fuertes, es simplemente humano.
La cuarta etapa es la menos agradable, DEPRESION.
Podemos hundirnos en ella, y no volver a la superficie. Mas que nunca necesitamos el contacto con otros seres humanos para salir, porque de otra forma, solos, pocas veces lo logramos.
Habrá quien tal vez nos diga que no es “normal” deprimirnos por la pérdida de una mascota, como si se tratara de un objeto que se rompe y debe ser reemplazado. La depresión es la etapa mas peligrosa para cualquier ser humano. El tiempo deja de funcionar de manera normal, y todo parece detenerse. Los días son insoportables, las noches, eternas. Mas que nunca, deseamos aislarnos, salirnos de la vida y ni siquiera contemplarla. No somos capaces de razonar correctamente, y para las personas que nos rodean, podemos ser una carga abrumadora.
A veces, la salida mas fácil parece ser la de atontarnos, deseamos una pastilla mágica que nos quite el dolor, nos borre la memoria y nos ponga en nosotros mismos de nuevo. No existe tal cosa. A la larga, la espiral descendente de ciertas drogas legales o no, nos lleva a abismos verdaderamente tenebrosos, donde cualquier cosa parece mas fácil que vivir dependiendo de nuestra dosis diaria.
Por lo general, hay un momento sutil donde decidimos soltarnos o aferrarnos a esa ramita que nos sostiene al borde del precipicio. Donde o salimos clavando las uñas y tropezando o simplemente nos soltamos.
Ninguna amenaza de suicidio debe tomarse a la ligera, los pensamientos de muerte, ciertamente son gritos de ayuda, así que en vez de perder la paciencia, o hacer declaraciones del tipo “no tienes agallas”, deberíamos escuchar.
A veces, toda la diferencia la hace escuchar , y hablo de una diferencia de vida o muerte.
Pero hablar, por otra parte, puede ser lo mas difícil de este mundo. Dejarse fluir, ponerle voz a todo ese dolor, requiere mucho valor, sin embargo, puede ser todo lo que necesitamos para sanar.
Finalmente, llega la ACEPTACION, que en este caso, igual podría llamarse resignación. Nuestra vida ya no puede ser igual que antes. Sin embargo, la vida continúa, y debemos seguir con ella. Todo lo que podemos hacer es aligerar nuestro equipaje y continuar el viaje, porque todos, tarde o temprano, enfrentaremos pérdidas. El tiempo durante el cual estamos aquí, es maravilloso, con todo y las caídas, y recaídas, y caídas por tercera, quinta o enésima vez.
Es cierto, llega una mañana en la que despertamos alegres, el dolor se ha ido en algún momento y no nos dimos cuenta. Tal vez, mañana o en dos años, la herida va a abrirse, sin embargo, ya no duele tanto, y sana mas rápido.
Es cierto, nunca va a dejar de dolernos. Pero como decía Wolverine, la vida si mejora. El día menos pensado. Porque la vida es así, no podríamos convivir eternamente con el dolor sin enloquecer, y definitivamente, la especie se habría extinguido hace mucho.
Así que es sano volverse loco un rato, llorar y patalear, y aceptar que es normal, vomitar, y un día, despertar sintiéndonos libres del pasado.
Es necesario completar el ciclo, antes de iniciar otro. De lo contrario, caemos en eso que se llama “círculo vicioso”. Y el ciclo del duelo es simplemente algo que no podemos evitar, como los cambios.
¿Qué nos mantiene aquí en este mundo?
Son tantas cosas, buenas y malas, que en el fondo no son ni una ni otra cosa, son solo experiencias, lo que nos hace diferentes de los animales, lo que nos hace humanos.
La muerte y el amor, el dolor y la pasión, esos temas que se manifiestan en todas las culturas en toda nuestra historia.
En el fondo, todos somos iguales. Y todos necesitamos amor.