
Creo que volveré a bordar baberos y todas esas cosas para bebés. Por lo menos, para Anahí y su frijolito.
El frijolito es águila.
Ya ni modo.
No se me pasa el dolor aún. Arde como el infierno. Pero voy en camino de aceptarlo. Y de darle gracias a quienes me han quitado el peso muerto de encima.
Pero aún no es tiempo.
Ya falta menos.
Tengo que superar esto también.
Hubiera deseado que las cosas fueran diferentes. Tal vez en otra realidad paralela tengo todo eso.
Ya es tiempo de dejarlo ir.
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